Archivos para 26 junio, 2012

De: Adela Kuzmiakova, fanáticos de la tecnología Clean y Más de esta filial
de publicación 26 de junio de 2012, 09:43 AM

Es evidente que la energía eólica se ve favorecida con sus homólogos de los combustibles fósiles en términos de su impacto ambiental. Cero emisiones de gases de efecto invernadero. Cero potencial de calentamiento global. Cero islas de calor. Simplemente, la energía eólica parece ser una parte perfecta de la solución a un problema del cambio climático.

Al menos, eso es lo que pensaba.

Hasta hace poco, cuando los científicos descubrieron una relación sorprendente entre los parques eólicos y el aumento de temperaturas en la superficie de la tierra. Como resultado, los parques eólicos pueden agitar el aire en una capa límite atmosférica un poco demasiado – lo suficiente como para producir un efecto de calentamiento notable después de la puesta del sol.

El estudio, que fue publicado en Cambio Climático, en abril de la Naturaleza, es uno de los primeros a tener en cuenta las interacciones entre los aerogeneradores y la capa límite atmosférica cerca de la superficie de la tierra. Un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany y varias otras instituciones presenta una evidencia observacional a largo plazo de los efectos de los parques eólicos sobre las temperaturas de la superficie. A lo largo de nueve años, observar cuidadosamente las temperaturas superficiales en torno a cuatro parques eólicos en el centro-oeste de Texas. Guiada por los datos obtenidos por satélite, el equipo encontró que los parques eólicos son responsables de “una tendencia significativa de calentamiento de hasta 0,72 ° C por década, particularmente en la noche-tiempo”.

“Atribuimos este calentamiento sobre todo a los parques eólicos”, el estudio confirma.

La Causa

Los investigadores sugieren que el efecto de calentamiento observada es creado por una mezcla mejorada vertical detrás de las turbinas de viento. Cuando las turbinas de viento girar, crean estelas detrás de ellos. El estelas turbulentas pueden viajar largas distancias a favor del viento – y agitar el aire a medida que avanzan. Esto es similar a despierta creado por lanchas en la superficie de un lago.

Sin embargo, durante la noche, la capa límite atmosférica es muy estable y estratificada térmicamente. Debido a la refrigeración eficaz de radiación de la superficie de la tierra, el aire se extiende más cercano a la superficie de la tierra es más baja. A partir de ahí hacia arriba, su temperatura aumenta. Por lo tanto, el aire caliente por lo general se ciernen sobre el aire más fresco. Como las turbinas de viento siguen girando durante las horas de oscuridad, que aportan un aire más caliente cerca de la superficie. Esto crea un efecto de calentamiento, que no se observa en la ausencia de parques.

Fuente:http://www.enn.com/top_stories/article/44583

Es curioso, y ya empiezan a generar problemas, que hay que sumarles ruido, alteraciones del sueño, contaminación electromagnética, y en algunos lugares un atentado al paisaje, y luego su variantes, indirectas las subestaciones eléctricas de transformación y regulación de la electricidad generada, y las lineas de evacuación torres de alta tensión y sus interconexiones son otras lineas y otros parques cercanos, a y me olvidaba las luces rojas de flases, que molestan por la noche ,  y de  todo esto hay que hablar detenidamente, y con razón de ser y por supuesto con el ansiado principio de precaución.

Y que no solo sea el dinero que se recibe a cambio, de una energia que es gratuita , y que cada vez sean más gigantes que los molinos de Don Quijote, y se aprueben proyectos en contra de las circunstancias, molinos cerca de las viviendas, cerca de parque, y como he comentado antes en tema de radiaciones todavía no tenemos todos los datos sobre el tema ya que es de reciente implantación pero empiezan a generan, de momento interferencias en los aparatos de radio y televisión (que no olvidemos son los detectores más fiables que existen, rápidamente por sonoridad te dicen el nivel de interferencia , pues si los aparatos electrónicos reciben interferencias, pues en  los seres vivos que pasará estudios así indican que hay perjuicio por distancia, en campos eléctricos, no deja de ser una turbina o dinamo, que induce una alteración fuerte. lo que no está tan claro son las distancias de afectación, pero que habrá que estudiar,  en campo magnético, no hay niveles excesivos, ya porqué hay una distancia, y la afectación disminuye rapidamente, y luego las ya conocidas lineas de evacuación de la electricidad generada, todo esto lo encontrareis en los estudios en mi página web,

http://www.gigahertz.es/estudios_de_transformadores_y_alta_tension_.html , habrá que estar alerta de estos cambios tan bruscos en un ecosistema que cada vez es más frágil.

Contaminantes químicos y obesidad

Ciertos contaminantes químicos detectados en los alimentos podrían causar obesidad en las personas

  • Por MAITE PELAYO
  • 14 de junio de 2012

– Imagen: Taras Kalapun –Algunos contaminantes químicos presentes en el medio ambiente, pero cuya principal fuente de exposición es la dieta, pueden predisponer a padecer obesidad y otras enfermedades asociadas, como la diabetes tipo 2. Los denominados químicos disruptores endocrinos (EDCs) son sustancias tóxicas presentes en los alimentos y otros productos de uso cotidiano, que interaccionan con el sistema endocrino y provocan que el cuerpo acumule grasa, en lugar de músculo. Así llegan los tóxicos a la dieta, con los correspondientesefectos de los contaminantes en el ser humano y una relación de ida y vuelta, ya que la obesidad también contamina.

 

Los químicos disruptores endocrinos (EDCs) son sustancias químicas, sobre todo de origen sintético (pesticidas, insecticidas, fungicidas), relacionadas con el grupo de los contaminantes orgánicos persistentes (COPs). En su mayoría son solubles en las grasas, por lo que se acumulan en ellas con mayor facilidad. A la vez, su baja biodegradabilidad hace que se mantengan durante mucho tiempo en el ambiente y se acumulen en la cadena alimentaria.

Así consta en un estudio realizado por expertos del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Los expertos han tenido en cuenta numerosos estudios que han vinculado la obesidad y sus patologías asociadas con la exposición universal, permanente y cada vez mayor a estos contaminantes. Según apuntan, para hacerse una idea de la enorme persistencia en el medio de estos contaminantes, todavía hoy se detecta DDT en el 88% de la población general, pese a que este pesticida se prohibió hace más de 35 años.

Tóxicos en la dieta

Los expertos coinciden en que la exposición a estos disruptores endocrinos por parte de la población, y de los seres vivos en general, es universal. Esto se debe a la distribución de estas sustancias contaminantes por todo el planeta como consecuencia de su uso generalizado, y en ocasiones indiscriminado, en laproducción agrícola y a través de los vertidos de aguas residuales, también en la pesca.

Los contaminantes químicos se distribuyen por todo el planeta como consecuencia de su uso en producción agrícola y en la pesca

Un dato alarmante es que, según advierten estos especialistas, los compuestos acumulados en la grasa se transmiten a la descendencia a través de la madre durante la gestación y después en la lactancia. El efecto es mucho más acusado en la edad adulta si la exposición ha tenido lugar en el útero materno, lo que indica la necesidad de reducir la exposición prenatal a estas sustancias. La relación entre exposición precoz a contaminantes y obesidad ya se había establecido en trabajos anteriores, como señalan desde CIBERobn.

En 2003, una publicación estadounidense especializada en toxicología apuntaba que en EE.UU. un 13% de los niños entre 6 y 11 años tenían sobrepeso, un porcentaje que se había triplicado en 20 años. Citaban tóxicos como el bisfenol A y otros muchos e insistían en la importancia del ambiente fetal en el desarrollo de enfermedades adultas. Dos años más tarde, otra revista, esta vez dedicada al neonato, citaba los efectos que puede tener durante el desarrollo fetal el contacto con compuestos que son muy contaminantes, lo que se comprobó con la exposición de ratas gestantes a niveles muy bajos del dietilestilbestrol, una hormona de origen sintético, que provocó casos de obesidad severa cuando las crías llegaron a adultas.

También la exposición al aire contaminado en los primeros años de vida genera una mayor acumulación de grasa abdominal y resistencia a la insulina en los ratones, incluso con una dieta normal, según un estudio realizado en la Universidad de Ohio.

Los efectos de los contaminantes

Los contaminantes químicos no solo engordan, sino que también provocan enfermedades. Existe una amplia bibliografía al respecto y, como recuerdan responsables de CIBERobn, uno de los primeros trabajos sobre el tema publicado en 2002 ya apuntaba cómo desde los años setenta, en muchos estudios sobre tóxicos en animales, se percibía que engordaban debido a la exposición a compuestos como el DDT, endrín, lindano, metales pesados (como cadmio y plomo), disolventes, etc. Sin embargo, en estos trabajos de principios de siglo, no se reparaba demasiado en este hecho, ya que se buscaban otros objetivos, entre ellos, confirmar otros efectos como el riesgo de cáncer.

Años más tarde, publicaciones avaladas por expertos en este campo asociaban algunos tipos de ftalatos, un grupo de contaminantes muy frecuentes, con la obesidad y la resistencia a la insulina que precede al desarrollo de la diabetes. Otros estudios más recientes indican que los plásticos de policarbonato, como el tan cuestionado bisfenol A, que se utilizan sobre todo en los recipientes herméticos de conservación de alimentos, podrían contribuir a generar diabetes al someterse a altas temperaturas. El estudio en cuestión está avalado por la Universidad Miguel Hernández de Elche y, tras analizar a ratas embarazadas expuestas a este compuesto durante la gestación, constató que todas habían desarrollado diabetes gestacional y que a los seis meses de nacer las crías (el equivalente de 40 años en humanos) todas eran diabéticas.

LA OBESIDAD CONTAMINA

No solo la contaminación provoca obesidad, sino que también contamina. Causa además multitud de enfermedades asociadas y un efecto negativo sobre la conservación y sostenibilidad del medio ambiente. Hay diversos estudios que así lo demuestran y que desde el centro de investigación CIBERobn lo reseñan, como el realizado en 2009 en Londres. Este reveló que, de promedio, cada persona obesa es responsable de casi una tonelada más de emisiones de dióxido de carbono por año, en comparación con una persona delgada, lo que significa sumar 1.000 millones de toneladas de gas por año en una población de 1.000 millones de personas con sobrepeso. El dióxido de carbono es uno de los gases responsables del efecto invernadero y reducir sus emisiones se ha convertido en un objetivo mundial prioritario para ralentizar el cambio climático.

Como explican de forma coloquial los especialistas, “cuando se trata de ingerir alimentos, desplazarse en un cuerpo pesado es como conducir un coche grande que consume mucha gasolina”. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades estadounidense también aporta datos al respecto y calcula que entre 1960 y 2002 se podía haber ahorrado el 0,7% de las emisiones de dióxido de carbono y del consumo de combustible si los pasajeros de los vehículos no fueran obesos. En números, según este organismo, se consumieron más de 3.700 millones de litros de gasolina debido al sobrepeso de los americanos en esos años. Otra reciente publicación al respecto estima que una pérdida de peso de 10 kilos en todos los pacientes con obesidad y sobrepeso en el Reino Unido reduciría en un 1% la emisión de dióxido de carbono hasta el año 2020.